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Poema II Nunca podrás huir de este sueño, inconciente registro fabulado. Percibiste el latir de la voz que no se inmuta, el palpitar de la insobornable fuerza oculta detrás de una tormenta que no cesa, y muere de pié sobre una multitud de soledades.
Nunca te irás del sueño que contiene a los sueños. Quedarás en la quietud de la fotografía aquélla, con tu cabello pasajero del viento en la montaña, ( promesa eterna de cobijo y morada).
Allí donde la piedra sea muelle, volveremos a encontrarnos, las manos desbordadas de memoria. Y con aroma a saúco sobre la piel intensa, ungidos por el poderío de Finn ,(*) alzaremos el rostro para descifrar estrellas.
(*)En una leyenda celta se cuenta como el aguerrido Finn, jefe de los Fianna, en una de sus prolíficas aventuras, fue acogido junto a varios de sus guerreros en la casa de un gigante que enciende un fuego con madera de sauco, La humareda les provoca visiones de Otros Mundos y seres. El saúco, se decía que producía alucinaciones poderosas, por lo que se utilizaba frecuentemente en las ceremonias arcanas destinadas a la profecía ya la
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